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Algo para recordar

Pues eran un millón de pequeños detalles y al sumarlos todos se veía que estábamos hechos el uno para el otro.

Y yo lo supe,
lo supe la primera vez que la toqué,

fue como llegar a casa, solo que a una casa que nunca habia visto.
Y fue al darle la mano para ayudarla a bajar de un coche,
y lo supe,
fue como… magia.

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