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poesía

Fragua

Las cosas que recuerdo tienen nombre
y están hechas de carne y de mirada,
del modo en que me salvas de la nada
con esa inmensidad que me hace hombre.

Las cosas que recuerdo son de agua,
de hundirnos en el cuerpo que formamos,
de ver como con dientes y con manos
nos vamos moldeando en nuestra fragua.

Ni tengo más que a ti, ni nada quiero
que no seas tú, ni el sitio que prefiero
es otro que tu abrazo, en que me pierdo.

Y si un destino cruel, desesperado,
me aleja unos segundos de tu lado
me queda, como siempre, tu recuerdo.

Te veo dormir

Te veo dormir
y desde mi plexo solar
una luna de agua
encrespa su ola suave
sobre mi torso de noche acurrucada.
Te toco para arrullarte como madre.
Veo tu espalda fuerte como amante.
Sonrío quedamente como hermana.
Tantas mujeres hay en mi.
Y en cada una de ellas
se te ama.

Gioconda Belli

Manuscrito

Voy a escribir la historia de mi cuerpo entre tus manos. Me fue naciendo como una nueva muda de culebra. Floreció bajo el sol y se llenó de begonias, bromelias y cometas ante tus ojos y mis ojos asombrados.
Mi cuerpo, cuando lo cercan tus brazos, se convierte en caballo, en yegua y sale a galopar por el placer de un beso. Se llena de hiedra para escalar las paredes de tu corazón y cubrirlo de susurros nacidos desde la misma entraña de la tierra.
Mi cuerpo con todos sus resquicios impredecibles, rasga la noche con su cantar de guitarra del monte y enciende la oscuridad con su brillo de luciérnaga. Se pierde en vos con el abandono de un niño y abre sus ventanas de par en par para recibir la honda caricia, el pensamiento convertido en libélula alada, incitando a la selva a despertarse con su crujido de ramas.
Mi cuerpo se vuelve planeta inexplorado donde posa el tuyo su navío del espacio; tiembla con la energía de un nuevo continente que se formó después de cataclismos sin nombre y sin historia.

Mi cuerpo desde siempre parece haberte querido, haberte estado esperando.

Se ha revelado desnudándose como una cueva que necesitara de tu palabra para abrir su secreto ante la magia de tu sonrisa, de tu cercanía, ante vos que te sabías la combinación oculta desde antes de tener memoria.

Gioconda Belli

Todavía

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría

palpo gusto escucho y veo
tu rostro, tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa

sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía

pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido

y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.

Mario Benedetti

¡Qué bien que vienes cariño!

Te quiero

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Tus manos

Lo supe aquella noche
en el cuarto de invitados.
De pronto te vi en la oscuridad
de una forma tan clara,
que ni la noche cerrada
ni la madrugada te ocultaban.

Fue tu voz la que me tocó,
la que me desnudó y acarició
antes de que lo hicieran tus manos
despojándome de pretextos,
llenando ese vacio.

En un instante descubrí
que el momento había llegado,
era la hora de regresar
de abrir mi corazón,
encontré un camino que
creí haber perdido.

Una senda que me ha traido,
justo hoy hace seis meses,
a un lugar que siempre soñé,
que jamás imaginé tan hermoso
y donde habito cada día junto a ti.

Ese lugar se encuentra…

en la curva de tu sonrisa
en la forma en que me miras
en el remanso de tus brazos
en la caricia de tus manos
en mi rostro sobre tu pecho
escuchando tus latidos
mientras mis dedos enredan cabellos.

Mi lugar está junto a ti,
ya sea en las calles de Triana
o donde el viento mece palmeras.
Mi corazón te pertenece
y andará a tu compás, da igual
donde vayan tus pasos.

Aquella noche hace seis meses
supe que jamás podría soltar
tus manos.

Gracias! (soneto por sorpresa)

Entrar en este verso como el viento,
que mueve sin propósito la arena,
como quien baila que se mueve apenas,
por el mero placer del movimiento.

Sin pretensiones, sin predicamento,
como un eco que sin querer resuena,
dejar que cada sílaba en la oncena
encuentre su lugar y su momento.

Que el soneto nos tome por sorpresa,
como si fuera un hecho consumado,
como nos toman los rompecabezas,

que sin saberlo, nacen ensamblados.
Así el amor, igual que un verso empieza,
sin entender desde donde ha llegado.

Que el soneto nos tome por sorpresa,
como si fuera un hecho consumado,
como nos toman los rompecabezas,

que sin saberlo, nacen ensamblados.
Así el amor, igual que un verso empieza,
sin entender desde donde ha llegado.

Recuerdos

Recuerdo como si fuera ayer
esas mariposas al besarte en mi portal,
esa primera vez que tus labios
tocaron mi boca, tu calidez.

Recuerdo amanecer frente a tu rostro,
observarte mientras duermes,
la sonrisa que curva tus labios
quizás porque habito en tu sueño.

Recuerdo tus manos acariciando
mi piel, contando lunares,
deslizándose por mi cabello,
haciéndome cosquillas en las rodillas.

Recuerdo buscar tu cintura al pasear
por las calles de nuestras ciudades,
que nos unen y nos separan
creando hermosos encuentros.

Recuerdo que antes miraba,
no lograba ver mas allá,
Ahora descubro por fin lo que es
sentirse viva, en armonía, enamorada.

De recuerdos me alimento
y así sobrevivo esta distancia.
Me nutro de ellos sabiendo que
cada vez será mas grande este amor,
que hace inmensa esta historia irrepetible.

(Feliz cumpleaños amor!)

Embestida a mi hombro izquierdo

Se van tus manos sobre mi mirada
la sostienes, la sueltas.
Embistes mi hombro izquierdo,
lo sitias desde el cuello,
lo asaltas con las flechas de tu boca.

Embistes mi hombro izquierdo
feroz y dulcemente a dentelladas.
Nos va envolviendo el amor
con su modo redondo
de hacer pasar el tiempo entre los besos
y somos dos volutas de humo

flotando en el espacio
llenándolo con chasquidos y murmullos
o suavemente quedándonos callados
para explorar el secreto profundo de los poros
para penetrarlos en un afán de invasión
dedescorrer la piel
y encontrar nuestros ojos
mirándonos desde la interioridad de la sangre.

Hablamos un lenguaje de jeroglíficos
y me vas descifrando sin más instrumentos
que la ternura lenta de tus manos,
desenredándome sin esfuerzo,
alisándome como una sábana recién planchada,

mientras yo te voy dando mi universo;
todos los meteoritos y las lunas
que han venido gravitando en la órbita de mis sueños,
mis dedos llenos del deseo de tocar las estrellas
los soles que habitan en mi cuerpo.

Una mansa sonrisa empieza a subirme por los tobillos,
se va riendo en mis rodillas
sube recorriendo mi corteza de árbol
llenándome de capullos reventados de gozo transparente.
El aire que sale de mis pulmones va risueño
a vivir en el viento de la noche
mientras de nuevo embistes mi hombro izquierdo,
feroz
y dulcemente
a dentelladas.

(Gioconda Belli)

bocaitos!

Utopías

Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedó sin utopías

cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza

cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea

cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada

cómo voy a creer / dijo el fulano
que tu cuerpo / mengana
no es algo más de lo que palpo
o que tu amor
ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos
cómo voy a creer / mengana austral
que sos tan sólo lo que miro
acaricio o penetro

cómo voy a creer / dijo el fulano
que la útopia ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos / sos mi utopía.

“Utopías”, Mario Benedetti